Venezuela resiste una gigantesca campaña de acoso

Por su parte, el presidente Nicolás Maduro explicó que las protestas contra el Gobierno forman parte de un plan “para llenar las calles de sangre”, y además denunció que la OEA se convirtió en un tribunal de inquisición antivenezolano, en el cual su Secretario General, Luis Almagro, “ese esperpento, ese ser nauseabundo, traidor”, dio “un golpe de estado porque necesita rendirle cuentas a sus dueños, él necesita que sus dueños le sigan arrojando las migajas que le mandan en dólares”.





Este pasado martes 4 abril, la derecha venezolana convocada por la MUD, se movilizó hacia la Asamblea Nacional para apoyar a los parlamentarios de la oposición; resueltos a iniciar un proceso de destitución a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia.

En esa jornada, reclamaron elecciones y libertad a sus dirigentes, encarcelados por impulsar la desestabilización política que en el año 2014 cobró la vida de decenas de venezolanos y venezolanas, cuando grupos financiados desde el exterior y entrenados por paramilitares, se lanzaron a la calles para intentar destituir al legítimo Presidente Nicolás Maduro.

Esos grupos guarimberos son los mismos que este pasado martes, salieron a las calles a rechazar visceralmente el proceso bolivariano que colocó en el centro de su política revolucionaria a los intereses populares.

Los manifestantes, infundidos de odio fascista, buscaron iniciar la confrontación contra los cuerpos policiales, primero en la Avenida Libertador y después, en la autopista Francisco Fajardo, como lo indica un reciente informe elaborado por Misión Verdad. “Se trataba de individuos preparados con máscaras antigases, objetos contundentes y guantes para repeler bombas lacrimógenas, entrenados en colocación de barricadas y en improvisación de armamento artesanal”, señaló el informe.

La jornada terminó con cientos de detenidos, tres paramilitares capturados en Aragua en posesión de un lanzagranadas, 7 efectivos de la Policía Nacional Bolivariana heridos y un efectivo de la Guardia Nacional Bolivariana despojado de su armamento por los “manifestantes pacíficos” que además arrebataron los escudos policiales.

Enmarcada en el proceso interventor hacia Venezuela, esta protesta derechista se concretó un día después que sesionó ilegítimamente la OEA, y mediante el consenso de 17 países, acordó un texto absolutamente arbitrario e intervencionista en el cual se exige al Gobierno de Nicolás Maduro que “restaure la plena autoridad de la Asamblea Nacional”.

Por lo cual, este episodio evidencia nuevamente, la alianza tejida entre los grupos económico-políticos internacionales y nacionales, para derrocar al proceso bolivariano.

Luis Almagro, coherente con su accionar, se posicionó a favor de los reclamos de la oligarquía-fascista venezolana, y declaró “me veo en la obligación” -como guardián del régimen burgués- “de exigir al gobierno venezolano, el inmediato cese de la ilegalidad, el restablecimiento de la democracia, el reconocimiento de las libertades civiles y políticas de la gente, y el inmediato fin de la represión”.

Por su parte, el presidente Nicolás Maduro explicó que las protestas contra el Gobierno forman parte de un plan “para llenar las calles de sangre”, y además denunció que la OEA se convirtió en un tribunal de inquisición antivenezolano, en el cual su Secretario General, Luis Almagro, “ese esperpento, ese ser nauseabundo, traidor”, dio “un golpe de estado porque necesita rendirle cuentas a sus dueños, él necesita que sus dueños le sigan arrojando las migajas que le mandan en dólares”.

Así es como el triángulo de pitiyanquis venezolanos, Almagro y los gobierno títeres de los gringos en la OEA, siguen atacando a Venezuela.

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