Declaración REDH-El Salvador en apoyo a la posición del gobierno salvadoreño ante las agresiones contra Venezuela en la OEA

El Capítulo Salvadoreño de la Red en Defensa de la Humanidad manifiesta su apoyo a la postura del gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén y del partido FMLN, el cual dio una muestra de dignidad y ejercicio de soberanía nacional al negarse a acompañar el intento de agresión contra Venezuela, en el cual se pretendía aplicar la Carta Democrática en su contra, como una forma de abrirle las puertas a la intervención armada para derrocar a la Revolución Bolivariana.


Esta nueva agresión, que está orquestada por el imperialismo estadounidense, ha tenido como cabeza visible al Secretario General de la OEA, Luis Almagro, quien, abanderando las demandas de la oposición golpista y oligárquica venezolana, se ha dedicado de forma diligente a difamar al gobierno y al pueblo de Venezuela, a fin de tratar de inclinar la balanza de la votación en la Asamblea General del organismo que preside a favor de la aplicación de la Carta Democrática contra el hermano pueblo sudamericano.

Almagro no actúa solo, ni por sí mismo: El Departamento de Estado y los centros de poder estadounidenses quieren invadir Venezuela, así lo declaró en octubre 2015 John Kelly, quien en su calidad de Jefe del comando sur de los Estados Unidos confiesa la intención de invadir militarmente Venezuela “sí se lo pidiera la Organización de Estados Americanos”; desde entonces Almagro trabaja para ello, violando el derecho internacional y la misma Carta fundacional de la OEA.

La ofensiva injerencista contra Venezuela no respeta ni siquiera la institucionalidad de la OEA. Los injerencistas han consumado un golpe institucional contra el organismo, al desconocer la autoridad de Bolivia como presidente del Consejo Permanente de la OEA. El país andino no avaló la apertura de una sesión extraordinaria para “discutir” la situación de Venezuela y proceder a aplicarle la Carta Democrática. Cualquier decisión que se tome en esa u otra reunión está viciada. En ese sentido, llamamos a no dejarse sorprender si los grandes consorcios mediáticos difunden la noticia de que la intervención contra la Revolución Bolivariana tiene la luz verde por parte del conjunto de naciones latinoamericanas y caribeñas.

Este plan intervencionista por la vía del chantaje, pretende doblarle el brazo al gobierno del FMLN y hacerlo vender su solidaridad con Venezuela por unas cuantas monedas. Así lo demostró el senador Marco Rubio, quien de forma abierta y sin preocupación alguna por guardar tan siquiera las formalidades ni el respeto que un funcionario de un gobierno le debe a otro, amenazó abiertamente a El Salvador y a otros dos países latinoamericanos, diciéndoles que si votaban en contra de la propuesta de Almagro y apoyaban a Venezuela, la ayuda norteamericana corría peligro. En el caso de El Salvador, Rubio señaló concretamente que lo que peligraba era la continuidad del FOMILENIO, financiado con fondos norteamericanos, y que estaba en las manos del gobierno del FMLN y del compañero Sánchez Cerén tomar la última decisión.

Hay que decir que en la reunión de la OEA no sólo primó el cinismo y el chantaje del imperialismo, sino también la valentía, como la que caracterizó a los gobiernos latinoamericanos y caribeños que votaron en contra de la propuesta de Almagro, a la canciller de la dignidad, la compañera venezolana Delcy Rodríguez y al compañero representante de Venezuela en la OEA, Samuel Moncada, quienes capearon la tormenta de insultos y mentiras de parte de los cómplices del imperialismo y supieron ponerlos en evidencia. Con suma alegría, constatamos que el gobierno del compañero Sánchez Cerén y el FMLN fue uno de los que dijeron “¡NO!” a la agresión contra un pueblo hermano.

Por supuesto que no se hizo esperar la reacción del senador Rubio, quien declaró que la decisión del gobierno salvadoreño fue “vergonzosa”. Sabemos que las repercusiones que tendrá esta decisión gallarda no terminarán ahí y que, más bien, se traducirán en un recrudecimiento de las agresiones y el boicot de las argollas empresariales, sus consorcios mediáticos, su instrumento político en la Asamblea Legislativa y sus desestabilizadores en la Sala de lo Constitucional. No hace falta especular demasiado, si se toma en cuenta que la actual embajadora norteamericana en San Salvador, Jean Manes, utilizando la bandera de la lucha anticorrupción, está contribuyendo a crear un clima de inestabilidad en contra del gobierno salvadoreño.

Por lo tanto:

1. Expresamos nuestro apoyo al gobierno del FMLN y el compañero Sánchez Cerén en su voluntad de mantener la solidaridad con el pueblo de Venezuela, ante el chantaje y las amenazas imperiales.

2. Manifestamos nuestro rechazo a las maniobras injerencistas del senador Marco Rubio, que pretenden pasar por encima de las decisiones soberanas del gobierno de El Salvador, así como a la intromisión en asuntos internos del país de parte de la embajadora norteamericana en el país.

3. Exhortamos al pueblo salvadoreño para que esté alerta de la campaña de desestabilización contra el gobierno del FMLN y del compañero Sánchez Cerén.

4. Llamamos al pueblo salvadoreño, a las fuerzas sociales, movimientos, organizaciones y personas de pensamiento democrático y progresista a respaldar al gobierno y al FMLN en este momento de agresión. Lo que está en juego es algo más preciado que la continuidad de un gobierno: es la posibilidad de un retroceso de los avances en materia política, económica y social que se han dado en estos últimos años, y la posibilidad, también, de una restauración neoliberal que, como lo muestran los casos de Brasil y Argentina, ha sido violenta y ha barrido con cualquier indicio de avance en políticas sociales, respeto a los derechos humanos y libertades de organización y movilización. No queremos eso para El Salvador y estamos a tiempo de evitarlo.

5. Finalmente, reiteramos nuestro apoyo a la Revolución Bolivariana en este momento difícil y manifestamos nuestra seguridad de que el hermano pueblo venezolano sabrá vencer, como lo ha hecho en coyunturas aún peores, esta nueva arremetida en su contra.

San Salvador, 4 de abril de 2017.

Los firmantes del documento son: Luis Alvarenga (poeta), Ana Ramos (estudiante), Ángel Ibarra (viceministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales), Cecilio García (movimientos sociales), Daniela Genovez (estudiante), Luis López (movimientos sociales), María Silvia Guillén (abogada constitucionalista), Lorena Peña (diputada del FMLN), Paulino Espinoza (Premio Nacional de Cultura, 2016), Raúl Paretty (movimientos sociales), Veniero Gaggio (luchador anticapitalista), “Ramón” Fasnacht (veterano del FMLN), Francisca Alfaro (poeta), Estanislao López (antropólogo), Alejandro Labrador (ambientalista), Carlos Molina (catedrático universitario), Eunice Payés (bailarina y gestora cultural), Allan Barrera (poeta), Ángel Aguiluz (músico) y Julián Salinas (catedrático universitario).

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