Hasta Siempre Marisa Leticia Lula da Silva

Su muerte nos entristece, nos toca profundamente el corazón. Nos duele y nos hace más fuertes.

En algún lugar de nuestro país un ser humano será salvado por el ejemplo de esta mujer que nos representó en todas las luchas libradas durante toda la vida.




Marisa Leticia Lula da Silva fue precisamente una mujer como tantas otras en el mundo que cimentó su vida en los principios de dignidad, ética, firmeza y audacia, y dedicó su obra a la necesidad de cambiar el mundo, con esperanzas de un futuro digno para Brasil. Su carrera se distinguió por la fuerza en la entrega diaria, su justeza y su solidaridad.

En 1973, Luiz Ignacio da Silva, líder joven de la Unión de Trabajadores del Metal, y activista social que cambiaría el curso de Brasil, entró en su vida y echaron raíces.

Como primera dama supo actuar con serenidad en los tiempos de crisis, equilibrando la necesaria tranquilidad de la familia y el pueblo brasileño ante la enfermedad de Lula. No cedió durante las fases del juicio político, soportó calumnias, falsedades y ultrajes de la derecha y salió airosa, para dedicarse desde la humildad y la modestia a las causas populares.

Marisa, la esposa de Lula, luchó con todas sus fuerzas contra un enemigo que insistió en desestabilizarla, ejerciendo fuertes presiones sicológicas durante los últimos meses.

Su muerte nos entristece, nos toca profundamente el corazón. Nos duele y nos hace más fuertes.

En algún lugar de nuestro país un ser humano será salvado por el ejemplo de esta mujer que nos representó en todas las luchas libradas durante toda la vida.

Secretaría Operativa de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad

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