Las gracias a Cuba de David Comissiong

David Comissiong es de esos hombres enamorados de Cuba, de su pueblo y del proyecto emancipador que ha transformado utopías en realidades concretas. El romance de este barbadense —ciudadano del mundo, fiel a sus orígenes africanos— con la mayor isla antillana surgió, como suele suceder, en años de juventud, cuando los sueños de libertad son más arriesgados, e inmensos.  
 
Fuente: Granma
 

Todo comenzó cuando David vio caer, frente las costas de su tierra, un avión de CUBANA cuyos pasajeros eran, en su mayoría, deportistas que debían volver a su país con medallas. Ellos jamás regresaron, y aunque han pasado 40 años, David no lo olvida.

Desde 1976, se ha vuelto líder de opinión en la denuncia del terrorismo y las exigencias de justicia por un crimen del cual, uno de sus perpetradores, salió diciendo con tamaña naturalidad: «Pusimos la bomba, ¿y qué?». Eran los mismos tiempos en que Cuba enviaba tropas a África para apoyar los movimientos de liberación del llamado continente negro.

Por eso David, presidente del progresista «Movimiento Clement Payne», le dijo a Fidel durante el primer encuentro que tuvieron en los años 90: «no le hablo como un barbadense, sino como un hombre negro, de África… y lo que quiero es agradecerle a Cuba lo que hizo para liberar a África».
Foto: Yaimí Ravelo


Así lo rememoró en su discurso de agradecimiento por la Medalla de la Amistad que este viernes le entregó, en nombre del Consejo de Estado, la presidenta del ICAP, Kenia Serrano. Por su constante lucha al lado del pueblo cubano, por su defensa de la independencia, la integración y el desarrollo del Caribe, valoró el Héroe de la República Fernando González, se condecora al activista barbadense que ahora luce un cabello grisáceo, casi blanco.

A pesar de las canas, en el discurso del abogado, político y también escritor, sobresalía un aliento juvenil. Su amor hacia Cuba se mantiene, convertido en sólida convicción de que «un mundo mejor es posible». Sus palabras iniciaron y finalizaron con la expresión «gracias a Cuba» y aseguró que ese no sería su último agradecimiento a esta nación: «faro de esperanza, en un mundo decadente».

Recordó, además, hitos de la relación entre Barbados y la Revolución Cubana que atraviesan intercambios culturales, asesoramiento educativo y una fuerte posición antihegemónica de Barbados, al reconocer a la patria de Martí como nación soberana. «El camino ha sido largo, pero significativo», señaló, en referencia a los vínculos bilaterales, en el marcode los 50 años de independencia que conmemora su tierra natal.

Agregó que hoy se vive un nuevo capítulo caribeño en la Red En Defensa de la Humanidad, «tenemos una nueva relación con proyectos por la paz, con Casa de las Américas y vamos incrementando los vínculos con el ICAP, el Partido y el Mincult. Estamos en los trámites para importar medicinas a Barbados y trabajamos para establecer allá una clínica pública que dará posibilidades a los graduados de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM)», fundada por Fidel, a quien mencionó en más de una ocasión durante su discurso, y continúa agradeciéndole.

Las palabras de David en torno a los proyectos conjuntos que han soñado y aún sueñan ambas naciones, entre ellos los enfocados en el intercambio entre estudiantes barbadenses y cubanos en áreas del arte como la música, reflejan el proceso de conversión de las utopías en hechos concretos, tan concretos como el estudio y la graduación de uno de los hijos del activista, formado en aulas cubanas al igual que muchos otros barbadenses y caribeños en general; tan concretos como la operación de médicos cubanos a su hija y a otros tantos latinoamericanos. En nombre de todos ellos, el autor de Las amplias calles de mañana, —libro que recoge un discurso pronunciado por él en la Marcha por la Emancipación en Barbados (1998), junto al líder de la Revolución—agradece, sigue agradeciendo a Cuba.

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