Fidel evoca al Titán de Bronce y su heroica acción en Mangos de Baraguá


El IV Con­greso del Partido se realizó en Santiago de Cu­ba, en octubre de 1991, en medio de una at­mósfera de crisis económica y en su discurso de clausura, en la Plaza de la Revolución Ma­yor General Antonio Maceo Grajales, el día 14 de octubre —momento en que además se dejó inaugurado este extraordinario conjunto mo­numental—, Fidel expresó:


“¡Antonio Maceo, aquella, tu inolvidable, gloriosa e insuperable protesta que un día tuvo lugar bajo aquellos Mangos de Baraguá, esa misma protesta es la que hoy tiene lugar aquí, bajo estos aceros que simbolizan tus invencibles machetes! ¡Aquí, bajo este conjunto memorial; aquí, bajo tu figura y tu estatua ecuestre, proyectada y construida por santiagueros inteligentes, patriotas; aquí, a tu sombra, Antonio Maceo, en esta plaza que lleva tu nombre, en esta ciudad donde naciste, en esta atmósfera donde respiraste los primeros aires; aquí, hoy y desde el 10 de Octubre, tiene lugar tu protesta, que ya no es la protesta de un grupo de combatientes he­roicos, sino la protesta de un pueblo entero, y la protesta no en nombre de Cuba, sino en nombre del mundo! Porque al igual que tú dijiste que jamás habría paz con España sin independencia, que jamás tus armas se rendirían, aquí decimos nosotros que […] jamás nos someteremos a ningún hegemonismo, […] que nosotros pertenecemos, Antonio Maceo, a tu estirpe, a tu sangre, a tu coraje, a tus ideas”.

Aquí se constata la importancia que Fidel le atribuye al Titán de Bronce y su heroica acción en Mangos de Baraguá, en la formación de la identidad nacional, así como su legado, del que somos hoy fieles defensores.

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