En defensa de la Escuela Nacional Florestan Fernandes y el MST. Por Boaventura de Sousa Santos


Ante este panorama de sucesivos ataques a las bases del Estado democrático de derecho, no podemos guardar silencio: además de repudiar la absurda y desproporcionada violencia contra la ENFF, las víctimas de este desastroso episodio de ataque policial y a todo lo que simboliza la escuela, reafirmamos y apoyamos los derechos del MST y de los demás movimientos sociales para manifestarse y organizarse de manera libre, democrática y autónoma, pues creemos que "¡Luchar no es un crimen!”.




Ante la incursión policial truculenta, arbitraria e ilegal (sin orden judicial) en la sede de la Escuela Nacional Florestan Fernandes (ENFF) durante la mañana del pasado viernes (04/11), en Guararema (São Paulo), expresamos públicamente nuestra solidaridad con el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) y una de sus conquistas más simbólicas e irradiadoras en la ardua lucha por la justicia social y la fraternidad. Inaugurada en 2005, la ENFF se constituyó como espacio de encuentros, formación e intercambios que contribuyen significativamente a la ampliación y al fortalecimiento de la acción de los movimientos sociales –no solo de Brasil, sino de América Latina y otros continentes. A lo largo de su existencia, la ENFF ha servido de referencia para la construcción de conocimientos autónomos y populares, promoviendo la articulación con decenas de universidades de varios países, incluido el Centro de Estudios Sociales (CES) de la Universidad de Coimbra (UC).

Alrededor de las 9:30 de la mañana, la escuela, que albergaba decenas de participantes venidos de más de 30 países, fue brutalmente invadida por policías civiles del Grupo Armado de Represión, Robos y Asaltos del Departamento de Investigaciones sobre el Crimen Organizado (GARRA/DEIC). Según el relato de testigos, sin mostrar orden judicial, y tras ser informados de que la persona buscada no se encontraba presente, invadieron el local saltando por encima de uno de los accesos, como mostraron imágenes grabadas por las cámaras de seguridad. Armas de fuego fueron disparadas contra el suelo (cuya metralla llegó a provocar daños a una de las personas presentes) y se efectuaron dos detenciones por desacato. Uno de los detenidos, Ronaldo Valença, ejerce de forma manera voluntaria como profesor de la ENFF, tiene 64 años y padece la enfermedad de Parkinson. Durante el ataque de la policía, fue inmovilizado y agredido y acabó por ser conducido a la comisaría de policía local junto con una artista que intentó protegerlo.

Esta acción de intimidación y criminalización de uno de los movimientos sociales más importantes de Brasil y de todo el continente se enmarca en un contexto más amplio de intensificación de ataques a derechos, impulsado por el reciente golpe parlamentario, jurídico y mediático que culminó con un cambio ilegítimo en el Ejecutivo Federal y con la adopción de una agenda regresiva y conservadora llevada a cabo por el contestado gobierno actual. En los últimos tiempos, en Brasil se repiten noticias y casos de persecución y criminalización de movimientos y organizaciones sociales, de restricción de la libertad de expresión y manifestación política de artistas, estudiantes y profesores, así como de vulneración de derechos fundamentales, lo que refuerza un cuadro repleto de trazos de lo que hemos denunciado ampliamente como "fascismo social".

Ejemplos de la vigencia de este estado de excepción son abundantes: la detención de un actor de teatro de la Trupe Olho da Rua, el 30 de octubre que, mientras interpretaba en una plaza de Santos (São Paulo) una pieza crítica con la Policía Militar, fue detenido y esposado por policías en desacuerdo con el contenido artístico; el caso del profesor de la Universidad del Estado de Goiás (UFG), detenido y esposado dentro de la universidad ocupada el 2 de noviembre, también invadida por policías sin orden judicial para desalojarla por la fuerza; y la famosa determinación de un juez del Juzgado de Infancia y Juventud del Tribunal de Justicia del Distrito Federal y Territorios (TJDFT), también el 30 de octubre, autorizando el uso de técnicas de tortura psicológica contra los estudiantes de secundaria que ocupan escuelas, incluyendo “instrumentos de sonido ininterrumpido, dirigidos al local objeto de ocupación, para impedir el periodo de sueño".

Mientras tanto, más de mil escuelas están siendo ocupadas por estudiantes de la escuela secundaria y más de 150 universidades han seguido el mismo camino, en diferentes regiones del país, en contra de las medidas presentadas por el gobierno del presidente Michel Temer no solo en el ámbito de la educación, sino también contra el conjunto de políticas sociales que se verán afectadas por la PEC 55 (Propuesta de Enmienda a la Constitución) –antigua 241, cuando fue tramitada en la Cámara de Diputados–, a punto de ser sometida a votación en el Senado, que propone una congelación de las inversiones públicas presupuestarias del gobierno federal por un periodo de 20 años.

Ante este panorama de sucesivos ataques a las bases del Estado democrático de derecho, no podemos guardar silencio: además de repudiar la absurda y desproporcionada violencia contra la ENFF, las víctimas de este desastroso episodio de ataque policial y a todo lo que simboliza la escuela, reafirmamos y apoyamos los derechos del MST y de los demás movimientos sociales para manifestarse y organizarse de manera libre, democrática y autónoma, pues creemos que "¡Luchar no es un crimen!”.

Boaventura de Sousa Santos En nombre de los investigadores e investigadoras del proyecto ALICE

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