¡Unidos para seguir venciendo! Por Adán Chávez Frías

Una serie de decisiones venidas desde la institucionalidad colocan en un nuevo momento político a la sociedad venezolana y exigen a los patriotas la mayor suma de sus capacidades morales, políticas e intelectuales. No tenemos ninguna duda en que, otra vez, el pueblo venezolano saldrá victorioso y en paz de la actual coyuntura, a pesar de las embestidas malignas de los enemigos de la Patria y sus lacayos locales. 





El CNE ha anunciado que, respetando las decisiones de tribunales penales competentes generadas en varios estados, y formalizadas y en proceso en toda la geografía nacional, paraliza “hasta nueva orden judicial, el proceso de recolección de 20% de las manifestaciones de voluntad, que estaba previsto para los días 26, 27 y 28 de octubre, y en el que el CNE estaba trabajando luego de terminada la primera etapa de una solicitud hecha por el partido MUD en abril pasado”. 

Previamente, también el CNE había anunciado que tanto las elecciones de gobernadores como las de alcaldes se llevarán a cabo durante el primer y segundo semestre, respectivamente, del venidero año 2017.
Dichas decisiones, provenientes de un Poder Electoral autónomo, cuya fuente de legitimidad está en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999, hacen justicia con respecto a la perpetración de fraudes comprobados que lesionan la voluntad de nuestro pueblo. 

Dichos fraudes de la oposición apátrida se han verificado de manera reiterada y sistemática en lo político y jurídico en varias ocasiones. La primera de ellas cuando la Mesa de la Unidad Democrática ganó las elecciones parlamentarias del 6D, fruto de una mayoría circunstancial que fue validada de inmediato por el mismo Poder Electoral del que ahora reniega, y designaron, contrariando toda moral y ordenamiento jurídico vigente, a unos diputados cuya elección fue cuestionada con argumentos contundentes, mediante los correspondientes procedimientos judiciales. 

Así, de un plumazo, saltándose la Constitución Nacional y demás leyes, la Asamblea Nacional designó de manera ilegal a estos diputados producto del fraude electoral y, lo que es peor, se colocó al margen de la Ley y en desacato a las decisiones del Tribunal Supremo de Justicia. La consecuencia es clara y no requiere de mayores explicaciones: con dicho acto fraudulento, la Asamblea Nacional hace írritos, nulos e ineficaces cada uno de sus actos desde ese momento. 

El siguiente fraude, de los muchos cometidos por la MUD, es configurado cuando fuera de lapso y de cualquier lógica política engañan a sus seguidores promoviendo un referéndum revocatorio contra el Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, a sabiendas que inevitablemente, y en el supuesto negado de cumplir con sus requisitos legales, este en modo alguno habría de ocurrir durante el presente año. 

El tercer fraude, que ya se encuadra dentro de las categorías delictivas tipificadas en nuestro ordenamiento jurídico, se configura cuando la Mesa de la Unidad Democrática consigna ante el Consejo Nacional Electoral una sarta de irregularidades contenidas en las manifestaciones de voluntad durante la primera etapa de dicha iniciativa refrendaria, específicamente en la recolección del 1% de las firmas. 

Una ola de indignación se levantó en Venezuela cuando se constató, de manera fehaciente, que la llamada MUD había consignado firmas de personas fallecidas, menores de edad, delincuentes de alta peligrosidad y de personas que demostraron suplantación de identidad, pretendiendo meter “gato por liebre”, burlando así la sagrada voluntad del pueblo y perpetrando de esta manera flagrantes delitos electorales. Es de resaltar también la notoria “ausencia” en las firmas consignadas de conocidos dirigentes opositores, lo que contribuye aún más a cuestionar la credibilidad del proceso promovido por la MUD. 

El fraudulento e irresponsable papel cumplido por la dirigencia opositora, nos ilustra acerca de las peligrosas consecuencias del ejercicio del poder por parte del fascismo en Venezuela y cómo su arrogancia y carencia de ética lo hacen especialmente dañino porque opera de espaldas al pueblo de Venezuela, como fieles marionetas de los dictados del imperialismo. 

Estas operaciones ilegítimas de la MUD han ido acompañadas por toda una serie de acciones políticas, económicas, paramilitares y mediáticas, -abiertas y clandestinas, internacionales y locales- que tienen la finalidad de vulnerar la estabilidad del gobierno revolucionario y chavista legítimamente elegido y de sus instituciones, mediante la imposición de la tesis del Estado fallido y el Estado forajido, guerra híbrida mediante. 

Sin embargo, palmo a palmo, de batalla en batalla, en la lucha de todos los días han sido derrotados por un pueblo amante de la paz, cuyas victorias son labradas con esfuerzo tesonero. 

Nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana se funde con su pueblo en armoniosa e invencible unión cívico-militar; nuestras agrupaciones políticas, frentes y movimientos sociales dan ejemplo de una organización estructurada, una movilización permanente y una agitación política constante; nuestra juventud se yergue como una fuerte y sólida columna de relevo que es futuro pero también presente y nuestros cultores, cultoras e intelectuales dan expresión altisonante a los poderes creadores del pueblo. 

Hoy nuestros Comités Locales de Abastecimiento y Producción Socialista insurgen como vanguardia de un justo modelo productivo, van reapareciendo los productos esenciales en los anaqueles, avanzan las políticas del Presidente Nicolás Maduro para proteger el salario de los trabajadores y gracias a nuestra diplomacia de los pueblos libres legada por el Comandante Supremo Hugo Chávez, se recuperan hacia su justa medida los precios del petróleo en los mercados internacionales. 

Pero, alerta compatriotas, no bajemos la guardia ante esta oposición desarticulada, violenta y llena de odio, que ha sufrido una nueva derrota popular y constitucional. La conspiración develada al momento de escribir estas líneas por la Dirección Nacional del PSUV, donde da cuenta de todo un plan político militar por parte del fascismo que incluye hasta la declaratoria de abandono del cargo de nuestro Presidente Constitucional Nicolás Maduro, exige la más enérgica respuesta en el marco de la Constitución y las Leyes. 

Como dirigentes y como pueblo lo dejamos claro a Venezuela y al mundo: Nunca el chavismo se dejará arrebatar el poder por mecanismos al margen de la Constitución y lucharemos en defensa de nuestra Patria en el terreno que sea. Hemos cosechado, no sin sangre, sudor y lágrimas, victorias populares que se han convertido en hechos concretos que elevan la conciencia y el nivel de vida del pueblo; esos logros producto de luchas históricas jamás serán usurpados por el fascismo. 

Llamo a todas y a todos los patriotas a trabajar para blindar la invencible unidad de las fuerzas revolucionarias, a reencontrarnos en nuestra diversidad en torno a los más elevados y sagrados intereses de la Patria, llamo a la reivindicación de la doctrina Bolivariana, Socialista, Chavista, y a la máxima lealtad. Porque cuando “El clarín de la Patria llama, hasta el llanto de la madre calla”. 

Como pueblo tenemos la razón histórica, moral, jurídica y política. Combatiremos con la misma entereza y empuje de nuestros padres libertadores en el terreno en que nos presenten la batalla. Como nos dijo el Hermano Comandante Eterno: ¡Hoy tenemos Patria, que nadie se equivoque! Por la independencia y soberanía de esta Patria, por la felicidad de nuestro pueblo, estamos dispuestos a continuar luchando y venciendo. Aquí nadie se rinde!!!



Viva Chávez!!!

Viva Maduro!!!

Viva el heroico pueblo venezolano!!!

Vamos ala calle, a la carga, a la Victoria!!!

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