“La izquierda y la economía en tiempos de cambio”. Por Rafael Correa

Intervención de Rafael Correa Delgado, Presidente Constitucional de la República del Ecuador en la inauguración del Encuentro Latinoamericano Progresista Elap 2016


Fuente: ELAP Ecuador

Quito, septiembre 28 de 2016

SALUDO

Es ineludible que cuando se tiene que hacer un análisis económico se hable de cuestiones políticas. Ese gran economista John Kenneth Galbraith decía que “el economista que hace abstracción de cuestiones de poder es un completo inútil”. El primer paso en el proceso de desarrollo es el cambio en las relaciones de poder. Cuando tratan de explicar por qué nuestra América quedó en el subdesarrollo y por qué América del Norte si alcanzó ese desarrollo hay muchas respuestas pero sin duda una de ellas es la clase de élites que nos ha dominado y nos sigue dominando con sus medios de comunicación, con sus Cámaras de Producción, etcétera, que no distribuyeron el fruto del progreso técnico, que además no les gustaba mucho trabajar, peor innovar. Pero con base en las rentas, con base a la explotación obtenían excedentes que solo les servían a ellos para diferenciarse cada vez más con sus clubes exclusivos, sus barrios exclusivos, sus escuelas exclusivas para mantener el intríngulis social y casarse entre ellos, sin duda es una de las explicaciones para el retraso de nuestra América y uno de los retos fundamentales que tenemos: cambiar esa relación de fuerzas de unas cuantas élites que nos han dominado a ese popular que representan los movimientos progresistas de América Latina y los gobiernos de izquierda.

Quiero empezar mis palabras agradeciendo una vez más todas las muestras de solidaridad que recibimos luego del terremoto que afectó al Ecuador el 16 de abril pasado. Si grande fue la tragedia, más grande ha sido y es la voluntad de nuestro pueblo para levantarse y vencer la adversidad. Recordamos siempre a los 673 fallecidos, cuya memoria nos compromete aún más a trabajar por una Patria más justa, digna y solidaria para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. ¡Nuestra eterna gratitud para todos los gobiernos y países amigos que estuvieron presentes de muchas formas con su solidaridad y su afecto! Ha sido una tragedia terrible, la más grande de los últimos 70 años, pero ha sido más fácil de enfrentar y sobrellevar, pese al dolor, con la mano tendida, con el abrazo, con el hombro arrimado de los hermanos de América Latina y del mundo entero. Muchas gracias por su solidaridad.

Los delegados de los partidos asistentes a esta tercera edición del ELAP podrán ver –in situ- cómo marcha la reconstrucción después del terremoto, con un evento programado en la zona cero.

Un abrazo a los representantes de movimientos, partidos y organizaciones progresistas que se dan cita estos tres días en Quito, Guayaquil y Montecristi, tierra natal del mejor ecuatoriano de todos los tiempos, el general Eloy Alfaro Delgado, el “Viejo Luchador”, para debatir sobre nuestras realidades y destinos, como países y como región.

Viendo lo que han sufrido países hermanos podemos valorar más y redescubrir el inmenso valor una figura histórica como Eloy Alfaro, porque Ecuador no tuvo que enfrentar lo que ha tenido Colombia probablemente gracias a la Revolución liberal a principios del siglo XX y por la tarea de grandes ecuatorianos de los años 60 que venciendo todos los obstáculos, amenazas y peligros sacaron adelante una importante reforma agraria.

Hablamos el año pasado de eso ya que el tema del ELAP era redistribución, impuesto a la herencia y plusvalía, y cómo eso despertó la más violenta reacción de la derecha, de los grupos más recalcitrantes que se visten de luto. Será luto eterno porque seguirán siendo derrotados en las urnas por nuestros pueblos. Yo me ponía a pensar en ese momento que si ahora por un impuesto a su riqueza heredada se genera tanta reacción, cómo habrá sido en los 60, cuando esa gente iba en persona a repartir las haciendas a los comuneros, a los indígenas, etcétera, esa gente se jugó la vida. La mayor gratitud a todos esos ciudadanos anónimos que han evitado que tengamos brotes extremos de violencia.

Tenemos el honor de contar con la presencia de dos expresidentes líderes de países hermanos. Esta tarde llega la compañera Cristina Fernández de Kirchner, que con su esposo Néstor levantaron a Argentina, cual ave Fénix, de las cenizas en que la dejó el más brutal neoliberalismo. Cristina es hoy víctima de la judicialización de la política y si Néstor viviera también estaría siendo perseguido. Todo nuestro respaldo, confianza, cariño, admiración a nuestra querida Cristina Fernández.

Nos acompaña también desde Guayaquil el compañero Pepe Mujica, del Uruguay, país que mantiene el rumbo progresista, la estabilidad y saludable continuidad bajo el liderazgo del Frente Amplio.
Bienvenidos políticos, académicos e intelectuales a este espacio que congrega a las organizaciones, partidos y movimientos progresistas de nuestra América y del mundo entero. Bienvenidos al III Encuentro Latinoamericano Progresista, ELAP 2016.

Un saludo muy especial al proceso de paz que avanza indetenible en Colombia. Después del resultado del plebiscito del 2 de Octubre, estoy seguro que Latinoamérica y el mundo, celebrarán el triunfo de la esperada paz definitiva en nuestra hermana Colombia. Paz entendida como ausencia de guerra, pero nos queda el compromiso, más a nosotros como movimientos y gobiernos de izquierda, de construir esa paz integral que no es solo ausencia de balas, de violencia, de guerra, sino es sobretodo presencia de justicia, de equidad, de derechos, de oportunidades, de dignidad, de Buen Vivir.

Quito, capital de este país de los cuatro mundos (Costa, Sierra, Amazonía y Galápagos), los recibe con los brazos abiertos para que disfruten de sus riquezas naturales, históricas, gastronómicas y artísticas, y por supuesto, para que disfruten de la hospitalidad del mayor tesoro que tenemos: nuestra gente.

IMPORTANCIA DEL ELAP

El origen del ELAP fue recordar el día en que triunfó la democracia en el Ecuador, para que aquel nefasto 30 de septiembre del 2010 no solamente sea una fecha de ingrata recordación ecuatoriana sino Latinoamericana. Y siempre estemos listos para defender nuestras democracias de las amenazas internas y externas, como las que América Latina vive en la actualidad. Pero saldremos vencedores, compañeros.

El ELAP ha crecido año tras año con importantes aportes de las delegaciones que nos han visitado. En el 2014 el tema fue La Patria Grande, retos y desafíos, para impedir el abuso del capital y fortalecer la emancipación económica. El encuentro del 2015 giró en torno a las Democracias en Revolución, por la Soberanía y la Redistribución. Y esta vez el tema es el Pacto ético latinoamericano y el nuevo Plan Cóndor. Básicamente dos temas, uno centrado en los descarados abusos del capital que son estos paraísos fiscales donde el capital no tiene rostro, nunca ha tenido Patria y no tienen responsabilidad fiscal, no tiene humanidad, y sobre el Plan Cóndor que hablaré someramente. También mi intervención abordará los desafíos económicos de la izquierda.

LA SITUACIÓN ACTUAL

Decía hace poco en la cumbre de NOAL, que hoy nuestra América enfrenta una fuerte arremetida en contra de su rumbo de justicia, equidad, libertad. Es poco probable que América Latina acepte dictaduras militares en pleno siglo XXI, pero los poderes fácticos que hemos osado desafiar utilizan otros métodos, como el bombardeo mediático, golpes de Estado parlamentarios, acoso económico, difamación de líderes democráticamente electos, jueces venales, entre otros mecanismos para tratar de recuperar sus espacios perdidos.

Después de la larga y triste noche neoliberal de los noventa, que quebró naciones enteras como Ecuador, y a partir de que Hugo Chávez ganó a finales de 1998 la Presidencia de la República en Venezuela, los gobiernos derechistas y entreguistas del continente empezaron a derribarse como castillo de naipes, llegando a lo largo y ancho de nuestra América gobiernos populares y adscritos al Socialismo del Siglo XXI.
En su apogeo, en el 2009, de 10 países latinos de América del Sur, 8 tenían gobiernos de izquierda, además de El Salvador, con la llegada del Frente Farabundo Martí, el sandinismo en Nicaragua, Manuel Zelaya en Honduras, Leonel Fernández en República Dominicana.

En países como Guatemala, con Álvaro Colom, o Paraguay, con Fernando Lugo, era la primera vez en la historia que la izquierda llegaba al poder, en el último caso rompiendo incluso una constante de siglos de bipartidismo.

En mayo 2008 nace Unasur, y en febrero de 2010 se crea la Celac, con 33 miembros. De los 20 países latinos de Celac, 14 tenían gobiernos de izquierda, el 70%.

La primera parte del siglo XXI han sido años ganados. Los avances económicos, sociales y políticos fueron históricos y asombraron al mundo. Todo esto en un ambiente de soberanía, de dignidad, de autonomía, con presencia propia en el continente y en el mundo entero.

Sin duda, ayudó mucho la favorable coyuntura económica mundial en cuanto a precios de materias primas se refiere, que es lo que exporta sobre todo Sudamérica. Junto a gobiernos populares, por fin esa riqueza fue invertida en el buen vivir de nuestros pueblos.

Sin embargo, ya en el 2002 el Gobierno de Hugo Chávez tuvo que soportar un fallido golpe de estado. Cuando el pueblo salió a las calles, a Caracas, y lo regresó al poder, la prensa corrupta puso dibujos animados. ¿Quién dijo algo al respecto? ¿Dónde está toda esa gente que habla de censura previa? Cuánta doble moral existe en esto.

Este es uno de los temas que tenemos que tratar, es uno de los instrumentos más poderosos de la derecha. Nuestro principal adversario político en estos años de Revolución no han sido los partidos de derecha –entre todos no logran hacer uno- han sido sus medios de comunicación que se han convertido en descarados actores políticos en defensa del pasado. Es una de las cosas que debemos tratar como izquierda sin caer en lugares comunes, en cosas que satisfacen nuestra vanidad pero no responden a la realidad: supuesta libertad de expresión. Todos buscamos la libertad de expresión pero libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre decía Madame Roland cuando iba camino a la guillotina, en la Revolución Francesa. Nunca he visto tantos crímenes y abusos como por la supuesta defensa de la libertad de expresión.
Pero desde el 2008 se intensificaron intentos no democráticos de acabar con los gobiernos progresistas, como fue el caso de Bolivia en septiembre de 2008, Honduras en 2009, Ecuador 2010, y Paraguay 2012. Cuatro intentos de desestabilización –dos de ellos exitosos Honduras y Paraguay-, todos contra gobiernos de izquierda.

Poco a poco la reacción se ha ido consolidando, con estrategia y articulación internacionales, con la ayuda de sus medios de comunicación, y, sobre todo, por un entorno económico adverso desde la segunda mitad del año 2014. Ayudados por el desalentador panorama económico regional, se decidieron a lanzarse en una fuerte arremetida en contra del cambio de época en América Latina.

Ya no es solo un intento de restauración conservadora, como hace un par de años la llamé, como coaliciones de derecha nunca vistas con apoyo internacional, con ilimitado número de recursos, con financiamiento externo, etcétera como en las elecciones locales en Quito; pero al menos utilizando la vía democrática. La reacción se profundizó y perdió límites y escrúpulos. Se trata verdaderamente de un nuevo Plan Cóndor. Hace 40 años el objetivo del Plan Cóndor fueron los jóvenes que creían en un mundo mejor y se oponían a la brutalidad de las dictaduras militares apoyadas por el Norte. Hoy, su objetivo somos los gobiernos progresistas de la región.

Así, tenemos el acoso y boicot económico a nuestra querida Venezuela, el golpe parlamentario en Brasil, y la judicialización de la política, como nos lo demuestra los casos de la propia Dilma, Lula y Cristina.
Los intentos para destruir Unasur y neutralizar la Celac, tratando de revivir a la moribunda OEA, también son evidentes y no pocas veces, descarados. Ni hablar de lo que está sucediendo en Mercosur. El fracaso del ALCA a principios de siglo trata de ser superado con la Alianza del Pacífico.

Aquí en Ecuador, además de la permanente manipulación mediática e intentos desestabilizadores de la oposición, quisieron, por ejemplo, desde la Cámara de Comercio de Quito causar pánico financiero en abril de 2015. Regaron rumores de que se caía la dolarización y que iba a haber un feriado bancario para que la gente retire sus depósitos y efectivamente haga quebrar a los bancos y se caiga la dolarización. No les importa el país, les importa mantener sus espacios de poder. Últimamente ciertos sectores absolutamente retardatarios de las FFAA, que se han caracterizado por tener un alto nivel de profesionalismo, un alto espíritu democrático pero persisten aún esos grupos sobre todo de oficiales en servicio pasivo preparados en la Escuela de las Américas que se han quitado sus caretas y han tratado directamente, sin pudor, de atentar contra la supremacía del poder civil.

En Sudamérica, en los actuales momentos, tan solo quedamos cinco gobiernos de corte progresista. Las dificultades económicas de países como Venezuela o Brasil son tomadas como ejemplo del fracaso del socialismo, cuando Uruguay, con un gobierno de izquierda, es el país más desarrollado al sur del Río Bravo, o cuando Bolivia tiene los mejores indicadores macroeconómicos del planeta.

Quieren regresar con sed de venganza, después de más de una década de derrotas, pero aquí nos encontrarán, más firmes que nunca.

SÍNDROME DE DOÑA FLORINDA

Tal vez somos víctimas de nuestro propio éxito. Según la CEPAL, casi 94 millones de personas salieron de la pobreza y se incorporaron a la clase media regional durante la última década. En su inmensa mayoría fruto de las políticas de los gobiernos de izquierda.

En Brasil, 37.5 millones de personas dejaron de ser pobres entre 2003 y 2013, y ahora son de clase media, pero esos millones no fueron una fuerza movilizada cuando un Parlamento acusado de corrupción destituyó a Dilma Rousseff.

Tenemos personas que superaron la pobreza y que ahora –por lo que se llama muchas veces prosperidad objetiva y pobreza subjetiva- pese a que han mejorado muchísimo su nivel de ingreso, piden mucho más y se sienten pobres no en referencia a lo que tienen, peor a lo que tenían, sino a lo que aspiran.

Es el “síndrome de doña Florinda”: el pobre que surge y empieza a llamarle chusma al resto, a pegarle a los pobres don Ramones, a engreír a sus malcriados hijos Quicos, y a votar y simpatizar con “gente de bien”, como el capitalista compasivo encarnado por el señor Barriga.

Este es uno de los puntos que debe reflexionar este Encuentro, y ojalá lleguemos a concreciones para enfrentar este problema.

Muchos nos culpan a nosotros, a los líderes de estos procesos, al menos las cabezas más visibles. Desde la izquierda infantil que cree que el Buen Vivir es la pre modernidad y, en consecuencia, critica que no debimos crear esa clase media, hasta aquellos que pretenden que no solo seamos líderes políticos sino también líderes espirituales y que debemos cambiar el corazón y el alma de esas personas.
No hay nada peor que los pseudo intelectuales que critican todo y nunca han hecho nada, expertos en sexo siendo vírgenes.

Ojalá, con seriedad, de este encuentro saquemos respuestas, pero una de ellas es que la izquierda ya no solo tiene que hablarle a los pobres, sino también a la clase media y, dentro de ésta, a los jóvenes.
Debemos conservar nuestra ética, pero con técnica y mejorando mucho la estética sobre todo de nuestro lenguaje y de nuestro discurso. Ya basta del anti imperialismo, anti capitalismo, anti transnacionales, ¿a quién atrae? ¿A qué joven le va a atraer ser “anti”?. Hay que estar a favor, no en contra; a favor de la justicia, de la vida, de la paz.

Se va a hablar mucho de ética en este encuentro. Espero aportar con algo de técnica económica en esta intervención. Pero ojalá también hablemos mucho de la nueva estética empezando desde el lenguaje que debe tener la izquierda moderna.

EL CASO ECUATORIANO: LA TORMENTA PERFECTA

Me voy a referir ahora al caso ecuatoriano, al modelo económico, sobre todo lo que hemos tenido que soportar en los últimos meses. De aquí se pueden sacar muchas lecciones para América Latina y también voy a enfatizar ciertos puntos que distorsiona la derecha para tener argumentos para rebatirlos. Por primera vez en los últimos 30 años tenemos dos años consecutivos de caída de exportaciones.

En el 2015 perdimos 7.300 millones de dólares en exportaciones, y el primer semestre del 2016 otros 2.000 millones, además disminuyó el financiamiento externo por 2.000 millones más. Esa es la característica de un mundo dominado por el capitalismo, por la lógica financiera y no por la lógica del desarrollo. La lógica del desarrollo te dice “tienes problemas, te ayudo”, la lógica financiera es “tienes problemas, te pateo en el suelo y devuélveme lo que me debes”. Como decía ese gran escritor Mark Twain “el banquero es un tipo que te presta el paraguas cuando hace sol pero te lo quita cunado empieza a llover”. Esa es una de las cosas que debemos cambiar. Para poner en perspectiva lo que hemos tenido que soportar en los últimos 18 meses, el primer semestre del 2016 nuestro total de exportaciones fue solo el 60% del primer semestre del 2014. Y no fue solo desplome de los precios del petróleo sino también disminución de exportaciones bananeras, atún, camarón, etcétera.

Los que entienden de economía saben que, en dolarización, esa trampa que nos dejó el más brutal neoliberalismo, nos dejó sin moneda nacional, nos dejó sin el principal instrumento de política económica moderna, sin el principal instrumento para enfrentar problemas externos, lo que los economistas llamamos choques externos y a su vez ese sector externo es el cuello de botella para los países en desarrollo. La economía es como una cadena, el nivel de la actividad económica que puede cargar esa cadena depende
del eslabón más débil y ese eslabón más débil se llama sector externo. Mucha actividad económica interna, ingreso, consumo, pero importaciones y sin exportaciones les estallá el sector externo y pueden llegar a una crisis que los deje peor que antes. Nos quitaron el principal instrumento para controlar ese sector externo, el tipo de cambio, la máxima expresión del neoliberalismo. La moneda tan solo como instrumento de cambio no como instrumento de coordinación social, no como instrumento de equilibrar el sector externo y algunos de izquierda defienden la dolarización. Además, adoptar una moneda externa, es peor que Europa, miren los problemas que tiene Grecia y los que tuvo España por no tener moneda propia, pero tienen moneda común.

El Banco Central Europeo al menos sabe dónde queda España y Grecia. Nosotros adoptamos una moneda extranjera y la política monetaria de ese país extranjero que no coincide con nuestras necesidades. Por ejemplo si el precio del petróleo esta alto es bueno para Ecuador pero es malo para EE.UU y viceversa y es lo que hemos visto en estos días. Una política monetaria absolutamente contraria a lo que el país necesita.
En dolarización lo que entra como saldo de sector externo es la liquidez disponible para hacer funcionar a la economía. Cuando se tiene moneda nacional, el Banco Central puede emitir dinero para reactivar la economía. Una de las cosas que nos ha permitido enfrentar esto ha sido la reforma del 2008 para que el Banco Central deje de ser autónomo y sea parte del Gobierno como lo exige una democracia. Imagínense en un régimen democrático lo que nos quiso imponer la burocracia internacional, el neoliberalismo, y lo lograron en los años 90 aquí en Ecuador. Al inicio de los años 90 los Bancos Centrales eran dependientes de los gobiernos con toda lógica. Decían que la política monetaria es técnica, ¡pero también es política pues! Y ¿quién tiene que tomar las decisiones políticas? Autoridades con legitimidad democrática. Con ese argumento podríamos decir que la política fiscal también es técnica y que deberíamos hacer al Ministerio de Finanzas autónomo. Es un completo absurdo.

Esta burocracia era autónoma de su pueblo pero dependiente del FMI, del Banco Mundial, donde además todos nuestros gerentes del Banco Central iban a acabar los últimos días de su “sacrificada vida”, ganando miles de dólares y jubilándose a los 50 años.

Esto lo logramos cambiar en el 2008. Sin la coordinación de políticas con el Banco Central, ya hubiese colapsado el país. Cuando se tiene moneda nacional ese Banco Central puede emitir moneda para activar la economía, nuestro país, en cambio, debe esperar el resultado del sector externo, y ese sector externo perdió más de 9 puntos del PIB en exportaciones y 2 puntos más en financiamiento, en tan solo 18 meses 11 puntos del PIB.

A ello debemos sumar 1.000 millones de pago a la petrolera Occidental por el írrito juicio que perdimos en manos de tribunales arbitrales espurios, fruto de tratados firmados por gobiernos entreguistas.
Esos 1.000 millones significan 11 dólares menos por barril de petróleo. Es decir, si el barril llega a 35 dólares –precio con el que se planificó el presupuesto para este año- el pago a Oxy representaría en realidad que hemos recibido solo 24 dólares por barril. Con un precio de menos de 39 dólares por barril, el Gobierno no recibe ni un dólar. Desde el 2015, la Revolución está gobernando este país sin un solo dólar de ingreso petrolero, compañeros.

Cuánta falta nos ha hecho para esto la moneda nacional, porque ésta es el principal mecanismo de coordinación social. Ustedes pueden tener las capacidades ahí y dar incentivos con moneda nacional. El mejor ejemplo es el hotelero que no ha tenido turistas, le debe 100 dólares al panadero, y como no le pagó al panadero éste no le pudo pagar al industrial y el industrial no le pudo pagar al agricultor. Si llega una pareja de turistas al hotel y hasta ver la suite presidencial le dejan de abono al hotelero 100 dólares este corre a pagarle al panadero, y éste al industrial y éste al agricultor que puede pagarse una noche en el hotel y regresa esos 100 dólares al hotel y se ha reactivado la economía sin dejar deuda con nadie. Con dinero electrónico eso se hace más rápido, pero hasta a eso se opuso la derecha e incluso una parte de la izquierda. A ese nivel de irresponsabilidad llega cierta oposición.

Una menor entrada de dólares implica menos liquidez, menos depósitos y menos crédito, que a su vez significa menor actividad económica y menos ingresos para el Estado, por todo lo cual es más difícil acceder a financiamiento, generándose así un círculo que retroalimenta la desaceleración de la economía.
Para romper este círculo perverso, primero hay que cerrar el déficit externo, para lo cual lo más eficiente es la depreciación de la moneda, de la cual carecemos en el caso ecuatoriano. Por ejemplo, en este momento nuestro salario básico es de 366 dólares con la depreciación del peso colombiano ese salario está cerca de los 200 dólares, ¿cómo se compite con eso sin explotar a nuestra fuerza laboral, sin retroceder en los derechos alcanzados? Y todavía la crítica es tan simplista que dicen que Ecuador es un país caro y es culpa del Gobierno. Colombia y Perú tienen razón al haber depreciado porque es lo mejor que se puede hacer frente a choques externos, para equilibrar ese sector externo. Es más, el dólar norteamericano se está apreciando, exactamente lo contrario a lo que necesitamos en este momento, lo cual agrava la situación externa.

Hemos enfrentado lo que llamamos “la tormenta perfecta”: el desplome de exportaciones y del precio de crudo, y la apreciación del dólar, con depreciaciones de los vecinos que superaron el 80% en el caso colombiano. El año pasado también tuvimos la activación del volcán Cotopaxi; hemos enfrentado eventos naturales como el Fenómeno del Niño que se convirtió en un invierno bastante fuerte, cuyas mayores consecuencias se evitaron gracias a los 6 multipropósitos que hemos inaugurado y que impidieron que centenas de miles de hectáreas se inundasen; y como si faltara algo, en abril tuvimos el terrible terremoto que redujo el crecimiento ecuatoriano en 0.7% y produjo pérdidas equivalentes al 3% del PIB.

En una democracia madura, cuando es obvio que se trata de problemas externos, se arrimaría el hombro para sacar adelante al país. Pero aquí la manipulación político-mediática quiere hacer creer que hasta el terremoto es fruto del supuesto fracaso del Socialismo del Siglo XXI.

COMPARATIVO HISTÓRICO Y REGIONAL

Las decisiones adoptadas están dando resultado. Básicamente fueron 3: primero salvaguardias para proteger nuestro sector externo, eso se llama política comercial; segundo siempre dijimos que nuestra variable de ajuste en caso de problemas sería la inversión pública, la más alta del continente, y se ha ajustado 6 puntos entre 2015 y 2016, el ajuste más grande de América Latina pero los pobres de la Patria, prácticamente no lo han sentido porque nuestra principal prioridad ha sido proteger a los sectores más vulnerables; y tercero fue acceso a adecuado financiamiento. Las medidas tomadas empiezan a dar resultado.

El resultado de Balanza Comercial a julio de este año es un superávit de 964 millones de dólares, frente a un déficit de 1.430 millones en el mismo período del año anterior. La reserva internacional estuvo en alrededor de 4.100 millones de dólares al cierre de agosto de este año, que cubre de largo el 100% de los depósitos exigibles del sistema financiero privado. De las pocas ventajas que tiene la dolarización es que no se necesita reserva. Las reservas en una economía con moneda nacional son para respaldar esa moneda. Sin moneda nacional las reservas son el dinero que tiene el público y los encajes de los bancos privados en el Banco Central y el dinero del sector público que también por Ley debe estar en el Banco Central. El dinero público no se debe respaldar, eso sería tener ahorro inmovilizado en el Banco Central, lo que si hay que tener es respaldo para los depósitos en la Banca. Entonces hemos utilizado esas reservas que gracias al excedente externo han aumentado, las hemos mandado a la economía y ya en el mes de julio se nota una clara reactivación de la economía ecuatoriana fruto de las políticas adoptadas.

La liquidez está subiendo y el crédito se está recuperando. Marzo y abril de este año son los 2 primeros meses con crecimiento de cartera de crédito desde mayo de 2015 y; junio, julio y agosto confirman también crecimiento consecutivo de crédito respecto al año anterior. La banca se mantiene con un índice de solvencia del 14,3%, muy superior al 9% exigido por la ley.

Muchas veces lo más importante es lo que no pasó. En el 2016 las cosas empeoraron e iniciamos el año con un verdadero colapso del mercado petrolero, situándose el precio de nuestro crudo por debajo del mítico piso de 20 dólares, uno de los valores más bajos desde inicio de siglo, y, en términos reales, de la historia.
La realidad es que con la tercera parte de lo que nos ha pasado, los que hoy nos critican hicieron colapsar al país en 1999.

En los años 1998 y 1999 también cayó el precio del petróleo, ocurrió un fenómeno de El Niño y la economía internacional se complicó. Por todo ello tuvimos que soportar la peor crisis de la historia reciente. Con su modelo, no el nuestro, la inflación superó el 90% anual en el año 2000, quebró el 65% del sistema financiero, nos congelaron los depósitos y el salvamento bancario costó 8.000 millones de dólares, equivalentes a más de la tercera parte del Producto Interno Bruto del país. Más de la mitad de ecuatorianos cayeron bajo la línea de la pobreza y el desempleo alcanzó el 14,4%, reduciéndose luego no por la creación de empleo, sino por la migración forzosa de millones de ecuatorianos. En ese momento teníamos un gobierno neoliberal de la democracia popular, pues ese gobierno para salvar a los ricos, a los banqueros, cometió la mayor incautación de bienes privados de la historia del Ecuador. Congeló un año los depósitos y lo hizo en sucres, a un tipo de cambio de 10.000 sucres por dólar. Es decir, si tenía un millón de sucres equivalía a 100 dólares, pero se devolvieron arbitrariamente un año después y a un cambio de 25.000 sucres por dólar, o sea solo 40 dólares. Así sacaron la plata del bolsillo del pueblo ecuatoriano para ayudar a los banqueros que nos quebraron. Le congelaban los depósitos, le daban un certificado de depósito que decía que ustedes tenían un millón de sucres en el banco tal, trataban de vender eso porque lo necesitaban y los compraban los mismos bancos pero al 40%. O sea ese certificado de 1 millón lo comparaba el Banco de Guayaquil, el banquero Lasso, el candidato presidencial, a 400.000 sucres. Pero el gobierno de Mahuad obligó a la Banca Pública, a la Corporación Financiera Nacional, a comprarle a los bancos al 100%, y así quebraron la Corporación Financiera Nacional. Prohibido olvidar, pueblo ecuatoriano.

Hoy, pese a tener choques externos mucho más fuertes y numerosos, y no obstante no tener moneda nacional, hemos enfrentado las dificultades de mucha mejor manera, minimizando el costo para las grandes mayorías. Eso es importante porque el país ha enfrentado crisis como la de la deuda externa en el 83, y lo que hizo Osvaldo Hurtado fue ayudar a los ricos desucretizando la deuda externa. Quiénes se endeudaban con el exterior, los ricos, grandes empresarios, no pudieron pagar su deuda en dólares y el Estado les dijo yo asumo su deuda privada en dólares y ustedes páguenme en sucres. Sucres que se devaluaban y así hubo trasferencias de más de 1.000 millones de dólares no a los pobres, a los más ricos.

Ahora si con la Revolución hemos enfrentado mucho más defendiendo siempre a las grandes mayorías, a los más vulnerables, a los más pobres, compatriotas.

Para tener una idea de lo complejo de la situación y de lo adecuado de las medidas adoptadas, recordemos la convertibilidad argentina, sistema menos rígido que la dolarización, el cual solo duró diez años porque no soportó la crisis de México en 1994 –el llamado efecto tequila-, la crisis asiática de 1997, y la depreciación del real brasileño en 1999, de similar magnitud a la depreciación del peso colombiano.

Gracias a las decisiones tomadas, hemos podido sortear peores adversidades, con un sistema monetario más rígido y un terremoto de 7.8 en la escala Richter, todo en apenas dos años. Eso es lo que ha logrado el Ecuador, compañeros.

DECONSTRUYENDO EL DISCURSO DOMINANTE

Pero obvio estos problemas, cuando ya no hay vacas gordas, ya no hay abundancia, sirven de insumos para que los mediocres y los manipuladores digan que fracasó el modelo económico. La realidad es otra nunca nos hemos preparado tan bien para la época de las vacas flacas como ahora. La diferencia es que algunos no entienden que a diferencia de hace 3.000 años en Egipto cuando prepararse para la época de vacas flacas y sequías era guardar granos en graneros; en el siglo XXI prepararse para esas vacas flacas es poder seguir produciendo incluso con sequía como ya lo podemos hacer con los multipropósitos que ha construido la Revolución Ciudadana, seguir teniendo energía como ya lo podemos tener con las 8 nuevas hidroeléctricas que estamos inaugurando, seguir teniendo competitividad sistémica gracias a la red vial, seguir teniendo escuelas, salud gratuita, así es como nos preparamos para las vacas flacas en el siglo XXI, no torpemente poniendo plata bajo el colchón o guardando granos en silos.

Cuestionar esos fonditos que servían sobre todo para garantizar deuda, permitió la manipulación para decir que estábamos en contra del ahorro y la liquidez. Nada más falso que aquello. Dos conceptos que se confunden y debe manejar la izquierda: ahorro es la parte de mi ingreso que no consumo, no puede haber inversión sin ahorro; liquidez es ese activo que se puede transformar en forma inmediata sin costo y sin riesgo en otro activo. Básicamente el dinero. Se puede tener ahorro sin liquidez. Pero sin ahorro no hay inversión. Pero por más que se les repite a pseudos analistas son duros de entendimiento y nos siguen engañando con eso.

El promedio de ahorro nacional antes de nuestro Gobierno era del 5.9%, durante nuestro Gobierno es del 9.7%. Si no hubiera esta tasa de ahorro no podría haber inversión se ha prácticamente duplicado en nuestro período. Cualquier principiante en Economía sabe que sin ahorro no puede haber inversión, y hemos sido los campeones en inversión pública a nivel regional y probablemente mundial.

A su vez, esas inversiones, además de generar competitividad sistémica, también generan aproximadamente 3.600 millones anuales en ahorro, demostrando una vez más el principio de que no hay mejor ahorro que una buena inversión. Es ahorro que no necesariamente se registra en las cuentas fiscales, pero que existe y frecuentemente queda en manos de los ciudadanos.

Por ejemplo, solo con las carreteras se calculó un ahorro de 1.300 millones anuales, gracias a los multipropósitos se calcula un ahorro de 250 millones anuales, sector eléctrico 1.200 millones. La inversión genera más ahorro que no necesariamente se traduce en cuentas fiscales pero existe y queda en manos del pueblo, como debe ser.

Algunos analistas dicen que no se debe invertir porque se deteriora el sector externo, es decir, porque no somos competitivos, pero a su vez, no somos competitivos porque no podemos invertir. Con esa lógica jamás saldremos del círculo vicioso del subdesarrollo.

El manejo de la liquidez no se basó en ineficientes y hasta deshonestos fideicomisos de nuestro petróleo, sino en la eficiencia en la gestión de los recursos públicos, eliminando cuentas dispersas, ociosas y muchas veces poco transparentes.

Por otro lado, la gratuidad de la educación, la salud, la universidad pública, protege a los posibles afectados de la situación económica.

La protección social no contradice al mercado, lo complementa, lo hace más eficiente. La izquierda moderna no puede negar el mercado, pero una cosa es tener sociedades de mercado donde la propia sociedad se convierte en una mercancía más y todo está en función de esa entelequia llamada mercado, de la famosa mano invisible que por invisible nadie la ha visto, y otra cosa es tener sociedades con mercado. El mercado es una realidad es algo objetivo, existe, es algo natural, espontáneo, pero obviamente deber ser regulado y controlado por esa sociedad para que tenga los fines socialmente deseables, compatriotas. La izquierda moderna no puede negar el mercado tiene que gobernar ese mercado en función del bien común y la protección social hace que ese mercado sea más eficiente.

Por ejemplo, un sistema donde el que innova, invierte, arriesga, emprende, puede perder, pero no quedar en la calle, puede ganar, pero no ser dueño del país. Esto aumenta el espíritu empresarial y de innovación, no lo disminuye.

Es más sencillo buscar otro trabajo, empezar un nuevo negocio, o incluso enfrentar competencia externa, sabiendo como personas, familias y comunidades que tenemos un mínimo de protección si fracasamos.

DÉCADA GANADA

Sin duda, esta es la década ganada, pero estamos saliendo adelante, lo hicimos muy bien en época de vacas gordas y lo estamos haciendo muchísimo mejor en época de vacas flacas. La historia sabrá reconocer todo lo que hemos tenido que enfrentar. Tenemos un país diferente al que recibimos en el 2007 y batiendo records internacionales. Por ejemplo, en infraestructura vial, somos considerados el mejor país de América Latina cuando éramos de los peores. El promedio de crecimiento entre 2007 y 2015, incluyendo las condiciones difíciles que hemos enfrentado en el últimoaño, fue de 3,9%, mientras que en Latinoamérica fue de 2,9%.

Es deshonestidad intelectual tratar de medir el éxito de un modelo económico, social y político con el año en el que peor nos fue. Hay que tomar todo el periodo en el que ha sido aplicado ese modelo, y este modelo de la Revolución Ciudadana, del Socialismo del Siglo XXI es de los modelos más exitosos en cuanto a datos macroeconómicos en toda América Latina.

En 2006 la economía tenía un tamaño de 46 mil millones de dólares, 9 años después es más del doble, cerca de 100 mil millones de dólares.

Dicen que del 2000 al 2006 crecimos más (4.8) que en el periodo del 2006 al 2015 que crecimos 3.9; es decir, el neoliberalismo es mejor que el Socialismo del Siglo XXI y se olvidan que en el 99 hubo la crisis, cayó la economía, y lo único que quedaba era que crezca esa economía y en términos nominales incluyendo inflación recién en el 2002 alcanzamos los niveles pre crisis; o sea, estrictamente hablando solo a partir del 2002 empezamos a crecer, pero nos cuentan desde el año 2000 cuando la economía se estaba recuperando de una brutal caída. Así nos ponen trampas los mismos de siempre. Ese es el juego de las estadísticas.

En 2007 los dueños del capital se apropiaban de la mayor parte del ingreso nacional, un 36%. Este es el enfoque ingreso del PIB, a dónde va el ingreso que se genera. Sepan ustedes que el fundamentalismo neoliberal fue tal que se suspendieron estas estadísticas en el Banco Central, es nuestro Gobierno el que las retomó. Hoy, quienes tienen la mayor porción son los trabajadores con un 37%, aunque el capital también ha ganado ya que la economía es de mucho mayor tamaño. Hay que pasar de la distribución del ingreso a la distribución de la riqueza y eso era la ley de herencia y plusvalía, que estamos esperando el momento oportuno para presentarlas.

Todos han ganado, con la Revolución Ciudadana las utilidades empresariales se han triplicado. Del 2002 al 2006 la utilidad promedio era de 2.663 millones de dólares y del 2007 al 2016 es 8.067 millones de dólares. En estos 10 años de Revolución todos han ganado. Tal vez los que más han ganado son los pobres, la clase trabajadora, por nuestra vocación de justicia social, pero los empresarios también han ganado, el capital también ha ganado y bastante. Un fuerte argumento que debemos tener en las manos frente a la próxima campaña electoral.

Nos dicen que tenemos altos impuestos, la realidad es que la presión fiscal, incluyendo la contribución a la seguridad social, lo que se recauda de impuestos frente al tamaño de la economía está por debajo del promedio de América Latina y obviamente muy por debajo de los países más desarrollados, como los países europeos donde es cerca del 37% y en América Latina 21% y Ecuador 20%. Son ejemplos tan sencillos como esto, yo tuve que subir por un año del 12 al 14 para atender la emergencia del terremoto, en Colombia es 16, en Perú es 18 pero dicen que tenemos altos impuestos. Con ese bombardeo nos engañan una y otra vez. Es lo que Gramsci llamaba hegemonía cultural, como a través de los medios de comunicación hacen que la gente pida lo que es funcional a sus intereses y no lo que necesita la gente. Solo un 6% de las personas naturales pagan impuesto a la renta y de la canasta básica el 90% no paga IVA pero los pobres acogen el discurso de muy altos impuestos. Esa es otra lucha que tenemos que ganar. A no tenerle miedo a hablar de impuestos.

Cómo se hace acción colectiva, escuelas, carreteras, si los que más tienen no pagan impuestos. Hay que hablar claro y perder el miedo a los impuestos. Ese es el mecanismo de la economía moderna para redistribuir el ingreso, para realizar la acción colectiva. Adecuados impuestos y que el que más tiene más pague. No tenemos de qué avergonzarnos. Tenemos que defender con solvencia técnica nuestras ideas.
Dicen que el problema del Ecuador es el gasto público. Sin ese adecuado gasto público estaría el país quebrado. Gracias a las carreteras, a las hidroeléctricas, a los multipropósitos hemos podido aguantar tanto choque externo pero además nos quieren trasmitir la idea de que el gasto público es un indicador de la calidad de las políticas económicas. Menos gasto público, mejor política económica. Veamos un ejemplo, Dinamarca, uno de los países más desarrollados del mundo, tiene 54% de gasto público, Suecia 49%, Ecuador 39%, EE.UU 36%, y resulta que Níger, el país más atrasado del mundo, con menor desarrollo humano de acuerdo a Naciones Unidas, tiene menos del 12% de gasto público. O sea de acuerdo a su teoría, tiene mejor política economía y mejor economía que Dinamarca. Esas son las tonterías que nos repiten una y otra vez y muchas veces no tenemos argumentos para rebatirlas. Pura ideología, puro bombardeo ideológico.

Por si acaso nosotros hemos triplicado la recaudación de impuestos, el 92% es por eficiencia no por nuevos impuestos y que de paso hemos eliminado muchos. En esta coyuntura tan difícil el que fracasó no es el sector público, donde no se hizo la tarea fue en el sector externo porque las exportaciones del petróleo son privadas.

Gracias a las políticas públicas implementadas y a una adecuada inversión sobre todo en sectores sociales, desde 2009 a 2015 logramos bajar en 16.5 puntos la pobreza multidimensional –el criterio más completo de pobreza-, lo que significa que 1 millón novecientos mil ecuatorianos salieron de la pobreza. No se la ha maquillado, hemos atacado sus causas estructurales, como educación incompleta, desempleo o empleo inadecuado, falta de acceso a servicio de agua por red pública, no contribución al sistema de pensiones y déficit habitacional. Solo con la Revolución Ciudadana hemos reducido pobreza estructural.

Por durísimas condiciones económicas que hemos tenido que enfrentar el desempleo en el año 2015 nos subió 1 punto. Esto nos preocupa enormemente y estamos luchando para controlarlo, no con palabrería barata sino con acciones concretas, pero sigue siendo aún de las tasas de desempleo más bajas del continente e incluso de la historia de nuestro país. ¡Lo hemos hecho muy bien!

EL NEO NEOLIBERALISMO

Hoy enfrentamos un nuevo neoliberalismo: el neo neoliberalismo. Las mismas recetas fallidas con nuevo ropaje.

Ante supuestamente el fracaso del Socialismo del Siglo XXI, “No es momento de ideologías sino de pragmatismo”, y por supuesto ese pragmatismo, convertido casi en ley natural y nuevamente en el pretendido fin de la historia, es el neoliberalismo, entendido como libre comercio, reducción del estado, reducción y neutralidad impositiva, etcétera.

Un folleto de la Cámara de Comercio de Quito propone en otras palabras acuerdos con FMI y BM para plantear un paquetazo al país. Hablan de la curva de Laffer que fue el argumento de Reagan para bajar los impuestos a los ricos. Si yo cobro 0 recaudo 0, si cobro 100 recaudo 0, y dicen que hay un óptimo y que la tasa actual está a la derecha entonces lo que quieren es disminuirla. Tonterías disfrazadas de ciencia. En una encuesta realizada a expertos sobre la existencia de la curva Laffer dice que el 96% no creen en esta curva. No existe, no hay evidencia empírica.

Además es un principio social que el que más gana más pague, es una progresividad de la tasa impositiva y ellos quieren poner un sistema tributario neutro. Esas tonterías nos están proponiendo en el siglo XXI.
Es un falso dilema: No son excluyentes ideología con pragmatismo. Debemos tener un aclara ideología siendo pragmáticos y qué dice nuestra ideología, que el ser humano está sobre el capital, la sociedad sobre el mercado, la búsqueda de la justicia en todas sus dimensiones, sociedades con mercado, no sociedades de mercado y para alcanzar eso, tener los pies bien puestos sobre la tierra.

También debemos apropiarnos de su lenguaje. Tratan de robarnos conceptos, si la izquierda habla solo de justicia social nosotros queremos libertad, eficiencia. No podemos dejarnos robar estos conceptos. El Socialismo del Siglo XXI habla de libertad para alcanzar la justicia social y siendo muy eficientes, porque la eficiencia puede mejorar esa justicia produciendo con menos más para que alcance a mayor cantidad de beneficiarios.

DEMOCRACIAS CON ADJETIVOS

Pero también adjetivizan nuestras democracias, no es calificarlas es descalificarlas para desmerecer nuestro proceso democrático y legitimar los de ellos. Hoy todos estos índices, Freedom House, The Economist, califican las democracias, las llaman “híbridas”, “autoritarias”, “imperfectas”. Cometen graves errores, por ejemplo homologan democracia con mercado. Es fácil manipular los criterios para descalificar democracias, pero si elegimos “el apoyo popular del Gobierno” como criterio, entonces Bolivia es de lejos más democrática que Francia. Si elegimos “la prohibición de puestos sociales transmitidos por la sangre”, entonces todas las monarquías europeas son menos democráticas que las repúblicas latinoamericanas. Si elegimos “la identificación del pueblo con su gobierno”, todos los ‘populismos’ latinoamericanos son más democráticos que los regímenes elitistas y tecnocráticos europeos. Si elegimos la “participación ciudadana en elecciones”, nuevamente Latinoamérica se impone sobre países europeos y EE.UU. Fuera de ciertos mínimos indispensables -necesarios, pero no suficientes-, no existen criterios universales para medir
la calidad de las democracias. Todo lo demás es simple ideología y no poco occidentalo-centrismo.
La única democracia con adjetivos que aceptaremos, es la que nos sugiere nuestro querido amigo Álvaro García Linera: la democracia plebeya, la de la calle, de la acción colectiva, de la participación, de la movilización.

DESPEDIDA Este Encuentro debe ofrecerle a la región argumentos para rebatir esa cultura hegemónica que nos tratan de imponer, la creación de una plataforma permanente, para que la izquierda latinoamericana comparta amplias agendas programáticas a corto, mediano y largo plazo.

Las derechas actúan unidas, articuladas a nivel mundial. Nosotros también lo debemos hacer.
Desde el primer ELAP del 2014 a la fecha, las circunstancias políticas y económicas han cambiado, pero tenemos el mismo norte que es nuestro sur en la búsqueda de una segunda independencia guiada por el sueño de Bolívar, de la liberación de los pueblos que perseguían San Martín, Sucre, O’Higgins, de las luchas de Alfaro, Martí y el Che.

Todos ustedes, queridos compañeros, están invitados el próximo sábado a la Convención de Alianza País, de lejos la mayor fuerza política del Ecuador, la única que ha construido su Programa de Gobierno desde el dialogo de su militancia, la que ha recuperado la Patria para todos y todas.

En la Convención, proclamaremos el binomio presidencial para las próximas elecciones de febrero del 2017.
Son tiempos difíciles pero no terribles. Si mañana fueran las elecciones, ellos lo saben, los volveríamos a derrotar en una sola vuelta y con mayoría en la Asamblea.

Los pueblos de Nuestra América no han olvidado lo que fueron los años más sombríos de su historia. Gobiernos progresistas podrán perder elecciones o caer por la fuerza del golpismo. Pero ya no somos la izquierda del 3%. Somos una izquierda con vocación de poder y de servicio, con experiencia de gobierno, con cuadros probados, con propuestas concretas y políticas públicas que han demostrado que pueden mejorar la condición de nuestros pueblos.

En muchos países de América Latina, con el Socialismo del Siglo XXI, del Buen Vivir, ya mandan nuestros pueblos. Y aunque falta mucho por hacer, nunca se ha hecho tanto como ahora.

Este es el último Encuentro en el que me dirijo a ustedes como presidente del Ecuador. Vendrán relevos que sabrán hacerlo mucho mejor de lo que yo pude hacerlo.

Debemos ser como la sencilla arcilla, que frente al fuego se endurece.

¡Que nos roben todo, menos la esperanza!

¡Hasta la victoria siempre, hermanos latinoamericanos!

RAFAEL CORREA DELGADO
Presidente Constitucional de la República del Ecuador

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